Orbita y gira y gira , sobre horizontes de felicidad ... da vueltas y vueltas ... envuelta en las nebulosas de la dicha, del amor y de este milagro de darnos vida ... Nuestro Planeta Eternidad ...
Sabes amado mío?
Muchas veces me pregunté si algún día tendría la fortuna de encontrar el verdadero amor... ese amor que, dicen, llega una sola vez en la vida y que no todos tenemos la dicha de conocer. Y entonces, un día que parecía como cualquier otro, hace ya más de cuatro décadas, llegaste tú a mi vida.
Sin previo aviso, sin que yo pudiera siquiera imaginar lo importante que llegarías a ser para mí, y sin saberlo, cambiaste mi vida.

La sucesión sin pausa de puntos marítimos, todos dibujados en un horizonte de 360 grados, no indican otra cosa que el mismo principio, que arrancan en su mismo final, donde empezaron ...

Debo ser sincero
yo ya no te esperaba …
Aunque no haya descolgado tus retratos
Ni guardado tus fotos
como es fácil darse cuenta …

El enamorado, despechado y abandonado, aquel que entregó su vida por amor y espera en vano el regreso de quien se fue, el que masculla versos y canciones sin sentido sin sentido y entabla pláticas con el cielo falso, mira fotos viejas y se pone a llorar …
Resulta que a la temprana edad de diez años me di cuenta que lo físico no era lo mío… era gordito, usaba lentes, brackets móviles, era pésimo jugando al fútbol y mi papá me peinaba con fleco hacia el costado con vaselina, usaba zapatos ortopédicos y carita de regalón… el combo perfecto del fracaso.

- Hay cosas que es mucho mejor no haberlas dicho nunca … pensé en voz alta.
- Que dijiste ? – preguntó mi mujer – era algo que querías decirme o solo una manera de decir ?