Las estalactitas crecen y cuelgan desde el techo de las cavernas, por el contrario, las estalagmitas crecen desde el suelo.
Tu amor me causa inmensa alegría, gozo, gratitud, esperanza
Yo te amo inmensamente mi amor, eres lo que le da sentido y dirección a mi vida ahora. Mi propósito de ser y amar, eres tú.
Orbita y gira y gira , sobre horizontes de felicidad ... da vueltas y vueltas ... envuelta en las nebulosas de la dicha, del amor y de este milagro de darnos vida ... Nuestro Planeta Eternidad ...
Sabes amado mío?
Muchas veces me pregunté si algún día tendría la fortuna de encontrar el verdadero amor... ese amor que, dicen, llega una sola vez en la vida y que no todos tenemos la dicha de conocer. Y entonces, un día que parecía como cualquier otro, hace ya más de cuatro décadas, llegaste tú a mi vida.
Sin previo aviso, sin que yo pudiera siquiera imaginar lo importante que llegarías a ser para mí, y sin saberlo, cambiaste mi vida.

La sucesión sin pausa de puntos marítimos, todos dibujados en un horizonte de 360 grados, no indican otra cosa que el mismo principio, que arrancan en su mismo final, donde empezaron ...

Debo ser sincero
yo ya no te esperaba …
Aunque no haya descolgado tus retratos
Ni guardado tus fotos
como es fácil darse cuenta …


Sintió una pulsación dentro de su cuerpo, algo que le presionaba el pecho, las arterias, el corazón. Se sentó en la cama y el dolor no se le quitaba, tomó un calmante para mitigar el dolor que sentía dentro de su cuerpo, el somnífero lo dejó postrado en la cama. Una persona con traje, corbata, sombrero de copa, pantalón ancho, todo de color negro se le acercó a la cara y le susurró:

Historias tradicionales del cristianismo enlistan miles de mártires cristianos, pero la comunidad de cristianos en Roma, no alcanzaba los 2 mil habitantes en época de Nerón. Existe muy poca evidencia histórica para tales afirmaciones. En el transcurso de 300 años solamente hemos obtenido evidencia de siete u ocho persecuciones, y estás generalmente ocurrieron en las provincias. Y aun así solo tenemos un puñado de nombres.
Resulta que a la temprana edad de diez años me di cuenta que lo físico no era lo mío… era gordito, usaba lentes, brackets móviles, era pésimo jugando al fútbol y mi papá me peinaba con fleco hacia el costado con vaselina, usaba zapatos ortopédicos y carita de regalón… el combo perfecto del fracaso.