
Ya me pasé la madrugada pensándote, reviviendo tus besos en mi piel, ya me pasé un buen rato cerrando mis ojos y encontrando la imagen perfecta , de ti en mí. Y yo en ti.
Tu mi hombre real de sueños húmedos. Sol cálido de mis días fríos y realidades de fantasía interminables.

Por donde vayas, sabés que te miran, yo te miro, y sabés perfectamente que te estoy mirando, porque me miras mirándote, y yo te miro mirándome mirarte … es usual no ? Para ti es un acto de rutina, para mí, me levanta el día, es el highlight de este jueves intrascendente.

Esta vez vengo cansada, de cargar el título de “mi amor”,
no me llames así, tú por favor solo atraviesa mis sentidos
con caricias, dejemos los preámbulos y estremece mi piel
vengo con ganas de comerte a besos

Me pasa algo curioso contigo,
un algo que cada vez me atrapa más a ti,
me provoca, y hasta me despierta en otro cielo,
me llenas tanto de ti, que es imposible nollegar a sentirte mío,
cuando me haces tocar un cielo perfecto.

Mutua necesidad de entregas completas, somos tu y yo
deseos enredados en la magia de un encuentro, solo contigo
el susurro del silencio, desnudando nuestros vicios de placer,

Estar aquí entre tus brazos, es el aliciente ideal, viviendo esos silencios pendientes, hace que me conecte una y otra vez a ti, que no exista nada más placentero que sentir tus labios regalando besos, por mi piel, que hacen que tiemble de deseos por ti, mas que ayer mejor que antes.
Elvira y su esposo Zacarías, jadean, sudan, se sienten más libres y contentos, llevan 35 años de casados y su unión, sigue siendo relativamente mágica, no son frecuentes, pero cuando ocurren, cada muerte de Papa, hay magia …

Pensamos que después de Blatter nunca más, Barrabás, pero ya vas, otro más, incapaz, jamás, pero bueno para cobrar de más, el pelón que manejaba las bolas calientes mire no más, se puso del suizo el disfraz ...

Llegamos, llegué, llegaste tarde a una vida que era única y exclusivamente nuestra ...
Porque fuimos creados, creado, creada para pertenecernos y nunca para ignorarnos que es una manera muy dolorosa de pertenecerse.

“Seré curioso, usted es Salvadoreño verdad? ah si ! No, por nada, claro que parece por sus rasgos un buen compatriota, solo le preguntaba por sus actitudes …