Fue una de esas desafortunadas coincidencias, iba de viaje de negocios, en el aeropuerto me encontré con Ramiro, buen amigo de infancia …

De las andanzas futboleras de mi infancia, que fueron múltiples, y de miles de kilómetros corridos tras un balón... nunca me voy a olvidar ...

Entramos con mi hija a la sala de cine, el olor a palomitas de maíz inundaba el ambiente, afiches de las últimas películas adornaban los pasillos, en los estantes se mostraban golosinas, bebidas para el gusto de los comensales, nos acercamos a la ventanilla para comprar los boletos y desde ahí surgió la primera decisión que tenía que tomar, el empleado me preguntó:

No se trata de no ahogarse en un vaso de agua, se trata también de no naufragar en el lavamanos…

Telefonazo matinal, domingo por la mañana, cuando todos duermen, es señal de alarma … y algo grave, seguro !

El Sensei Q- Lozano nos tenía a todos despiertos a las 4 45 am (7229 tiempo de UTU), viendo el Levante, nunca supe si él se había dado cuenta del terrible levante de toda la noche … todos estaban ojerosos, bue ..yo también.

Resulta que en la primera entrega de estos “momentos”, la semana pasada, dejábamos abierta la posibilidad de hacer una segunda parte, si les llamaba la atención, y lo hicieron, así que van cinco más uno para mayores de 18 años al final.
Alejandro VI tenía un amplio apoyo público y era capaz, diplomático y hábil, además de rico, hedonista y preocupado por las exhibiciones ostentosas. Si bien Alejandro al principio trató de mantener su papel separado de la familia, sus hijos (recordemos Pedro Luis de Borja, César Borgia, Juan de Borja y Cattanei, Lucrecia Borgia, Jofré Borgia, Girolama Borgia, Isabella Borgia, Juan Borgia, Laura Orsini y Rodrigo Borgia) pronto se beneficiaron de su elección y recibieron de su Padre una enorme riqueza.
De pequeño, era mi admiración, pero en la medida que iba creciendo, fui viendo y descubriendo ciertos detalles de este ratón orejón, que me fueron haciendo perderle