
Desde antes de que ella se fuera, Gastón ya sabia que iba a extrañarla pero no se imaginaba como ni cuanto…
Había construido una fortaleza en su casa, un muro perimetral de hierro con cemento la cercaba, arriba de éste alambre de púas electrificado para contener a alguien con la intención de robar, puso el mejor sistema de seguridad con video cámaras incluidas.

Esta historia es absolutamente real, porque me la he inventado de cabo a rabo …

Fue hace mucho tiempo…En la década de los treinta…

Te pido un imposible, algo raro,
eso que condenó nuestro deseo
al baúl del recuerdo prohibido
He aquí que soy portador de buenas nuevas para todos aquellos que aman y no son correspondidos, para todos los habitantes del Reino de la Soledad y los inquilinos de la nostalgia… queda comprobado que todo aquel que ama a alguien y no recibe de ese alguien más que rechazo y desplante ....

En las junglas del Magreb africano, los animales se dividían en dos facciones claramente antagónicas, los de Agua y los de Tierra.
Yo te encontré exactamente en el punto donde estaba perdido, dos cuadras más adelante de mi soledad, y debí pasar de largo, a sabiendas que algo como tú y yo solo podía funcionar … mal.

Porque somos chambrosos, chocarreros, nos encanta el chicle, somos sabelotodos pero solucionalonada, viejas y viejos fresqueres, mercaderes de la información ….

Un día de estos, hace años ya, unos cuantos a decir verdad, estando con toda la familia en misa, esas misas para niños que ponen a los chiquitos adelante y el sacerdote que no se las quiere tirar de el “Steve Jobs de la teología” habla en lenguaje coloquial, Monseñor Delgado (que lo maneja muy bien) trataba de explicar a los niños las diferencias entre el cielo y el infierno, el bien y el mal, entre “arriba y abajo”, empezó a preguntar a los niños si preferían ir “arriba o abajo”.