
El Sensei Q- Lozano nos tenía a todos despiertos a las 4 45 am (7229 tiempo de UTU), viendo el Levante, nunca supe si él se había dado cuenta del terrible levante de toda la noche … todos estaban ojerosos, bue ..yo también.

Del diario donde trabajo, tal vez porque saben cuánto detesto estas cosas del mundo esotérico y afines, me mandaron a cubrir las presentaciones del famoso Sensei Q – Lozano.
Siete minutos, dos horas y mil días
de simplemente no verte ...

Un día me dice mi esposa que tenía una especie de sarpullido en una pierna, ya antes había tenido ese problema y no eran más que unos cuantos puntitos, y pensamos que ya pasaría como en otras ocasiones. Para sorpresa pasaron tres semanas y no había alivio, más bien lo que eran unos puntitos, se había extendido por toda la pierna.

Muchos teléfonos celulares comenzaron a colapsar, su funcionamiento empezó a ser errático y confuso, todas sus aplicaciones no funcionaban , la señal se desvanecía y era casi imposible hablar o mandar mensajes de texto, de acuerdo a las ultimas noticias tecnológicas, un virus muy potente se había filtrado en los servidores de las compañías proveedoras de telefonía, afectando a los teléfonos llamados de última generación.
Busco alguien, tal vez debería mal decir … extraviada
porque a decir verdad, es un amor que busco
del que no se nada …
Hablame cuando te hablo, no te hagas el pendejo, sabés bien que soy tu espejo y a mí no me podés mentir.

Roque Sáenz Peña, fue Presidente de Argentina, entre 1910 y 1914, hijo de Presidente (Luis Saénz Peña entre 1892 y 1895), y era el Presidente Argentino cuando inició la Primera Guerra Mundial …
Henry Tandey, es un héroe de guerra inglés, aún hoy se le recuerda por su actuación impecable labor en la Primera Guerra Mundial, siendo justo, magnánimo, eficaz e implacable, cuando se necesitaba…

Había prometido no cometer el error de salir los sábados de mi casa, al menos no por las tardes y mucho menos a un centro comercial. Pero la vida es una entrega permanente de principios, tal como pueden atestiguar los “cinco o seis voluntarios” (voluntarios convenientemente pagados) que siguen esos principios.